top of page

Cómo manejar la ira sin que ella te maneje a ti

"El que se enoja, pierde". Crecimos escuchando que es una emoción “mala”, que hay que reprimirla o sentir vergüenza por tenerla. Sin embargo, la ira es tan natural como la alegría o la tristeza. Negarla no hace que desaparezca.

La ira cumple una función muy importante: nos protege. Es una señal que nos indica que algo injusto ocurrió, que nuestros límites fueron rebasados o que hay una necesidad interna que no está siendo atendida. El problema no es sentir ira, sino cómo la expresamos.


La ira como señal, no como enemiga

Imagina la ira como una alarma de humo. Si se enciende, no significa que la alarma es el problema, sino que algo está quemándose en la cocina. La ira avisa: “¡Oye, aquí algo no está bien!”.

Por ejemplo, si alguien se burla de ti en público, es lógico que aparezca la ira. Está intentando defender tu dignidad. O si siempre eres el que hace las tareas de la casa, tu enojo podría estar defendiendo tu necesidad de equidad.

La pregunta clave no es “¿cómo elimino la ira?”, sino: ¿qué mensaje me está dando?


Tres pasos para manejarla de manera saludable

  1. Dale espacio a tu cuerpo: La ira activa nuestro sistema nervioso: aumenta el ritmo cardíaco, la respiración se acelera, los músculos se tensan. Antes de responder, necesitamos bajar esa intensidad. Respirar profundamente, salir un momento de la situación, mojar nuestra cara o contar hasta diez ayuda a poder calmarnos y que podamos pensar con más claridad.

  2. Nombra lo que sientes: Expresar la ira no significa gritar. Significa ponerle palabras claras y responsables. Decir: “Me siento enojada porque necesito apoyo con las responsabilidades de la casa” abre un espacio de diálogo; decir: “¡Nunca haces nada!” cierra cualquier posibilidad de entendimiento.

  3. Descubre la necesidad oculta: Toda emoción fuerte protege algo. Pregúntate: ¿qué estoy necesitando en realidad? ¿respeto, descanso, ayuda, reconocimiento? Al identificar la necesidad, puedes transformarla en una petición concreta en lugar de un ataque.


Transformar la ira en brújula

La ira puede sentirse como un incendio, pero también puede convertirse en una brújula que nos señala lo que realmente importa. Al aprender a escucharla y expresarla de manera sana, dejamos de verla como un enemigo y la convertimos en aliada.

Reconocer la ira, darle un cauce y traducirla en palabras claras es un acto de cuidado hacia ti y hacia tus relaciones. La próxima vez que aparezca, en lugar de intentar reprimirla, pregúntate:


👉 ¿Qué está defendiendo mi ira en este momento?

Allí puede estar la clave para comprenderte mejor y relacionarte de manera más ética con los demás.

 
 
 

Comentarios


Psic. Beatriz Cardoza

Cédula Profesional 9121049

Contacto: 662 396 9364

Horario de lunes a sábado de 8:30am a 1:30pm

Hermosillo, Sonora

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2021 por Psic Beatriz Cardoza

bottom of page